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Sonidos de las Américas: Cuba

 


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"Cuban folk music today thrives not only on the creative spirit of its bearers or the people at large but also on the influence exerted by the development of a powerful professional music. This creates a reciprocal action between the Cuban people-the creators and bearers of folk music-and professional musicians."

 

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Fuentes de la Música Cubana

por Dr. Olavo Alén Rodríguez

Durante el proceso de conquista y colonización de Cuba por los españoles, el cual sucedió al descubrimiento del Nuevo Mundo se produjeron cambios en la composición étnica del país. En un lapso no mayor de cincuenta años fueron exterminados todos los aborígenes que habían habitado hasta entonces la Isla. Comenzó así un proceso de poblamiento por españoles de diversas regiones de España y de las Islas Canarias, y por africanos traídos en calidad de esclavos para suplir la escasa fuerza de trabajo aborigen.

La región fundamental de extracción de esclavos para ser llevados a Cuba se correspondió con la franja costera occidental de Africa, desde el Golfo de Guinea hasta Angola. De estos, los grupos de mayor importancia fueron yorubas, conocidos en Cuba como lucumís, eyó, egbadó e ilesha. Importantes por igual para la cultura cubana fueron los de las áreas bantú, entre ellos los loango, bavili, bacongo, mayombe y los ndongo. También vinieron esclavos de la región del antiguo Calabar-en el delta del Niger-identificados en Cuba como carabalíes. Entre ellos estaban los grupos étnicos efik, ibó, ibibio, bibí y apapá. Del antiguo Dahomey procedieron los ewe-fon, conocidos en Cuba con el nombre de ararás. Además se tienen datos sobre la llegada de esclavos ashanti y fanti (conocidos en Cuba como minas), mandingas y gangas.

La fusión de las diferentes culturas africanas con elementos culturales hispánicos dio inicio a un proceso de transculturación que condujo al nacimiento de una cultura criolla. Esta luego absorbió a migraciones posteriores de franceses, chinos, jamaiquinos y mexicanos. Las culturas musicales de Italia en el siglo XIX y la norteamericana en el XX ejercieron también fuertes influencias sobre Cuba

Vedado, la Habana. Photo by Hazel Hankin

Este complejo panorama de migraciones y culturas ha caracterizado el desarrollo histórico de la música en Cuba. Las tradiciones musicales locales surgieron en diferentes regiones del país mediante la integración de muy diversos elementos cultu-rales que se fundieron para conformar una música nacional. Así nacieron muchas formas y estilos de hacer música, y una variada gama de géneros musicales, instrumentos y agrupaciones de música.

En la actualidad existen cinco grandes categorías o complejos de géneros musicales afines, con una cierta homogenidad en las actitudes y comportamientos de las personas que participan de ellos. Aún más se nota cierta similitud estilística entre los géneros musicales de un mismo complejo y en algunos casos se utilizan los mismos instrumentos y agrupaciones musicales.

Durante el siglo XX el son se ha conformado como el complejo genérico más importante de la música cubana actual. El mismo se ha proyectado hacia prácticamente todas las esferas sociales y funcionales de la actividad musical en el país.

No es hasta finales del siglo XVIII que comienzan a aparecer en Cuba los primeros rasgos de una cultura nacional, evidenciados en la literatura y en otras manifestaciones artísticas. Esta nueva cubanía se diferenció sustancialmente de las formas estéticas de los muchos y variados inmigrantes que habían poblado el país. El son fue uno de esos primeros estilos musicales-se conformaron después los géneros-que puede ser considerado como genuinamente cubano. Su nacimiento ocurrió también en las postrimerías del siglo XVIII en la zona montañosa de la Sierra Maestra en el oriente de Cuba.

Otro complejo genérico importante es la rumba. Nace durante el siglo XIX en las periferias de diferentes ciudades del occidente de Cuba-posiblemente entre La Habana y Matanzas. La pa-labra "rumba," de origen afroamericano, se identifica con la palabra fiesta o celebración, cuando estas se realizan en zonas suburbanas y marginales. Sus cantos son concebidos para el acompañamiento rítmico de determinados tambores que motivan también bailes muy específicos en correspondencia con el género.

La canción cubana conforma el tercer complejo genérico. Este abarca una amplia gama de formas de cantar, tanto en las áreas rurales como urbanas, insertándose en la música bailable e incluso en la música de concierto. Habaneras, boleros, canciones trovadorescas y canciones líri-cas son algunos de los géneros musicales que pertenecen a este heterogéneo complejo de la música cubana. La mayor parte de los géneros nacieron durante el siglo XIX en distintos lugares de Cuba y provienen de muy diferentes estratos de la sociedad cubana.

Las fuertes migraciones de franceses y haitianos con costumbres afrancesadas durante la segunda mitad del siglo XVIII condujeron al nacimiento del cuarto complejo genérico: el danzón. El complejo tiene su origen en la contradanza francesa, pero nuevos géneros han sido paulatinamente incorporados llegando al cha-cha-chá ya adentrado el siglo XX.

El punto guajiro abarca todo el complejo de géneros musicales provenientes del cantar del campesinado en las zonas occidentales y centrales de Cuba. Este complejo tuvo también su expresión en la música bailable con el zapateo cubano.

Hay esferas funcionales de la actividad musical en Cuba que coexisten con los complejos genéricos mencionados. Estas pueden ser divididas en tres grandes campos: la música folklórica, la música popular profesional y la música de concierto.

La música folklórica cubana está aún viva y en constante evolución. Nuevas y auténticas formas de la actividad musical cubana emergieron de la fusión de expresiones musicales anteriores. Las expresiones antecedentes permanecieron vivas y las que surgieron como nuevas coexistieron entonces con ellas. Ocurrieron nuevas fusiones que llevaron en cada caso hacia diferentes resultados.

Estos procesos de surgimiento y fusiones dieron lugar a un complejo proceso de transculturación en la historia de la música cubana, que no sólo se mantiene vivo, sino que actúa con un gran dinamismo. Algunas tradiciones musicales muy antiguas son aún muy fuertes pero hay también tradiciones jóvenes tan fuertes como las antiguas que coexisten con ellas.

Cuba cuenta hoy con una música folklórica que descansa sobre el espíritu creador de sus portadores-el pueblo en general-y que se apoya firmemente en el desarrollo de una poderosa música profesional. Esto crea una acción recíproca entre el creador del pueblo y el músico profesional que se comporta como un proceso de retroalimentación para la música folklórica, influenciando decisivamente su desarrollo.

Este proceso es el que otorga mayor fuerza y dinamismo al desarrollo de la música cubana y el que ha hecho posible su constante renovación y su gran aceptación internacional. Gracias a esto, la asimilación de estilos, técnicas, géneros, formatos instrumentales y tendencias de la música inter-nacional han adquirido en Cuba un inconfundible sello nacional. Esto ha sido una característica esencial del nacimiento y desarrollo de una música popular profesional y de una música de concierto genuinamente cubanas. En ellas se asimilan las más novedosas técnicas internacionales de creación e interpretación sin que ellas pierdan sus nexos con los elementos más distintivos de la música tradicional.

La música popular profesional cubana es quizás la más conocida en el extranjero. Sus muy variadas formas de expresión comprenden entre otros, dos campos importantes de acción: la cancionística y la música popular bailable. En los últimos años la música popular-bailable ha alcanzado otra vez la posición preferencial que siempre tuvo entre los amantes de la música en el país. Posiblemente este hecho tiene que ver con su vinculación al panorama internacional de la música salsa en la actualidad.

El objetivo principal de la salsa fue y es la actua-lización de la música tradicional del caribe hispano parlante, mediante la utilización de timbres y procedimientos armónicos procedentes de la música pop y rock internacional. El uso de instrumentos musicales electrónicos jugó un papel fundamental, particularmente cuando a ellos se unieron a los ritmos e instrumentos de percusión nacidos o desarrollados en las tradiciones musicales del Caribe. El baile popular cubano estaba ya bien preparado para asimilar las influencias positivas que traía el movimiento salsero y las utilizó para enriquecer su propio desarrollo. Nació así en la década del noventa un sonido propio de salsa cubana.

La música de concierto en Cuba tiene también profundas raíces en las tradiciones musicales del país. Ya hacía mediados del siglo XIX se evidenciaba una corriente nacionalista entre los compositores e intérpretes que cultivaban la música clásica proveniente de Europa. Esta tendencia nacionalista se hizo particularmente fuerte a principios del siglo XX, con la obra de Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla. Después de la muerte de estos dos grandes creadores, la música de concierto se vio invadida por la vertiente internacional del neoclasicismo.

Hoy encontramos todas estas tendencias bien representadas en la actividad de la música de concierto en el país. En ella se puede reconocer fácilmente la utilización de los elementos provenientes de las tradiciones musicales descritas al inicio de este trabajo, en otros casos se hacen evidentes los rasgos neoclásicos y aún más allá se han fortalecidos técnicas de composición de la música de vanguardia como el aleatorismo, seria-lismo y la música electroacústica.

En esta introducción hemos tratado de dar un panorama conciso de la evolución de la música en Cuba. Todos los géneros mencionados aquí han sido capaces de expresar con lenguajes muy dife-rentes la realidad de Cuba. Ellos se convirtieron en parte importante de esa cubanía que los había traído a la vida.

--Dr. Olavo Alén Rodríguez es musicólogo y director del Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana en La Habana, Cuba.

Sources in Cuban Music

by Dr. Olavo Alén Rodríguez

During the period of conquest and colonization of Cuba by the Spanish, which took place immediately after the discovery of the New World, definitive changes took place in the ethnic composition of the country. In no more than fifty years, practically all the indigenous population of the island was exterminated. The future Cuban population was to consist mainly of Spanish, from different regions of Spain and the Canary Islands, and Africans, brought to replace the increasingly small native labor force.

Slaves were brought to Cuba from the coastal strip of West and Central Africa, from the Gulf of Guinea to Angola. The most important groups belonged to the Yoruba-speaking people of present southwest Nigeria, known in Cuba as Lucumi, Eyo, Egbado and Ilesha. Also culturally important were groups of slaves from the Bantu-speaking areas: Loango, Bavili, Bacongo, Mayombe and the Ndongo. Other slaves were brought from the slave port of Calabar in the Nigerian Delta. These are known in Cuba as the Carabalis, including such ethnic groups as Efik, Ibo, Ibibio, Bibi and Apapa. From the kingdom of Dahomey came the Ewe-fon, known in Cuba by the name Arara. There were smaller numbers of Ashanti, Fanti, Mandings and Gangas.photo credit: Marc Geller

The fusion of the different African and Hispanic cultures gave rise to a process of transculturation, producing a creolized culture which absorbed later migrants (French, Chinese, Jamaicans, Haitians and Mexicans). The Cuban culture would later receive a strong influence in the 19th century from Italy and in the 20th century from the United States. This complex panorama of migrations and cultures has characterized the historical development of music in Cuba. Local musical traditions emerged in the different regions of the country by integrating different cultural elements, and these became fused in a national music. Many distinct ways of making music as well as widely differing styles, musical genres, instruments and ensembles, were thus born in Cuba.

At present, there are five general categories or complexes of Cuban musical genres. These complexes comprise several similar musical genres and one can detect a certain homogeneity in the musical attitudes and behaviors of the people who practice them. There is, furthermore, a certain stylistic similarity between these genres, and, in some cases, there is a close parallel in the use of instruments and the instrumental ensembles that play them.

During the 20th century, son has taken shape as the most important genre-complex in present-day Cuban music. It has spread to practically all social and functional spheres of musical activity in Cuba.

The late 18th century is the time when the earliest features of national thought appear in literature and in other arts. This new "Cubaness" differs substantially from the aesthetic forms of the many peoples and ethnic groups that migrated to and settled in Cuba. Son is, in fact, one of the first musical styles, or genres, that may be considered genuinely Cuban; it was born in the late 18th century in the mountain range of the Sierra Maestra in the eastern part of Cuba.

Another important genre-complex is the rumba. Its birth took place in the periphery of different cities in western Cuba-mostly between Havana and Matanzas-during the 19th century. The word "rumba," of Afroamerican origin, indicated a festivity, or party, which took place in the suburban areas or slums. Songs were created to the sole accompaniment of drums, and new dance forms emerged in correspondence with them.

Photo by Hazel Hankin.The Cuban canción (song) makes up the third genre-complex. It comprises a broad variety of urban and rural song forms, including dance music and concert music. Habaner as, boleros, trovador songs and lyrical songs are some of the musical genres that belong to this heterogeneous complex of Cuban music. Most genres were born during the 19th century, in different places and different stratas of the Cuban population.

In the latter part of the 18th century, heavy migrations of French and Haitians with French customs led to the birth of the fourth generic complex: danzón. Danzón has its origins in the French contradance, but the musical genres within this complex have been incorporated into dance music well into the 20th century through the cha-cha-cha.

The punto guajiro, and the entire complex of country musical genres that has developed around it, make up the fifth genre-complex. It originated among the peasants of the western and central parts of Cuba and attained its expression as dance music with the zapateo cubano.

Functional spheres of Cuban musical activity coexist with these genre-complexes. They can be divided into three large groups: folk music, professional popular music, and concert music.

Cuban folk music is still alive and in constant evolution. New and thoroughly Cuban forms of musical activity emerged from the fusion of earlier musical expressions, while the older forms remained alive and coexisted with these new forms. They fused, producing different results in each case.

This process of emerging and fusing has given rise to a complex process of transculturization in the history of Cuban music, which is not only alive but thriving with great dynamism. Some very old musical traditions are still strong in our music, and younger and equally strong traditions coexist with them.

Cuban folk music today thrives not only on the creative spirit of its bearers or the people at large but also on the influence exerted by the development of a powerful professional music. This creates a reciprocal action between the Cuban people-the creators and bearers of folk music-and professional musicians. We find, then, a feedback process in folk music that substantially influences its development.

It is perhaps this process that has contributed the most force and dynamism to the development of Cuban music and made possible its constant renovation and international acceptance. Thanks to this, the assimilation of styles, techniques, genres, instrumental formats and trends from international music has acquired in Cuba an unmistakable national seal. This has been an essential characteristic in the development of Cuban professional popular and concert musics: they assimilated and used the most current and modern international techniques of creation and interpretation without losing their link to distinctly Cuban folk music.

For a better understanding of professional music in Cuba we divide it into two groups: popular professional music and concert (or classical) music.

The popular professional music is perhaps the most well-known Cuban music abroad, and its varied forms of expression comprise, among others, two main fields: the Cuban song and popular dance music. In recent years, popular dance music in Cuba has attained a favored position among music lovers, probably because of its links to the international panorama in salsa music.

The prime objective of salsa was to update the traditional music of Spanish-speaking countries in the Caribbean through the use of timbres and harmonic procedures coming from pop and rock music. The use of electronic musical instruments played a very important role, particularly when combined with the rhythms and percussive instruments born in the Caribbean musical traditions. Cuban popular dance music was well-prepared to assimilate the positive influences coming from salsa to further its evolution. A Cuban salsa sound was born with the '90s.

Photo by Hazel Hankin.

Cuban classical music also has deep roots in the country´s musical traditions. By the middle of the 19th century, a nationalistic trend was already evident among the Cuban composers and performers who cultivated the classical music of Europe. The nationalistic trend became particularly strong by the middle of the 20th century, represented by Amadeo Roldán and Alejandro García Caturla, among others.

After the death of these two great Cuban composers, the international neoclassical trend influenced the panorama of concert music in Cuba. Today, there are many trends where one can easily recognize the use of traditional elements discussed earlier, or neoclassical procedures, or furthermore, the composition techniques of the avant-garde groups like aleatorism, serialism, or electroacoustical music.

In this introduction, I have attempted to give a concise history of the evolution of Cuban music. All the genres mentioned here express, through different musical languages, the reality of Cuba. They have became an important part of the Cubaness that had brought them to life.

--Dr. Olavo Alén Rodríguez is a musicologist and director of the Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (Center for Investigation and Development of Cuban Music) in Havana, Cuba.

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